Tipos-de-recepcionista

6 types of receptiones you can find at your hotel

At Asiri we’re used to visit lots of hotels, either to do commercial activities or just to go as tourists, because we love to travel.

There’s something we pay attention to and of that we comment when we gather, it’s about the receptionists we deal with. We can make, according to our experience, a small classification:

  • The technical: They’re like robots in the way they move through the reception and speak. They’re totally programmed to perform a task. They have everything in order. They handle the management tools perfectly but lack empathy and warmth of someone who is at a job where you have to deal with people.
  • The nice ones: Friendly, nice and cozy. We suppose they perform well their tasks because they project naturalness and easiness, but we’re not quite sure of it. They pretend the client to be so pleased that they might sin of being too flexible. There are times when the client takes advantage of their goodwill and they see themselves overwhelmed when they can’t fulfill the client’s requests.
  • The all-terrain. They do everything. You see them stressed with papers everywhere, doing a check-in while attending a phone call or asking for a cab at the same time. They pretend to transmit security, but what they really get is neither the client arriving at the hotel nor the client on the phone is 100% sure of the things being done properly.
  • The charlatan. They don’t stop talking, either to offer the thousand services we already know the hotel offers and even those we haven’t asked for, or, to offer extras that, obviously in some cases, we don’t need. It’s fully noticed that their superiors have remarked them to “always inform” the client of all of these aspects at his arrival.
  • The unhappy. They’re those who have got there not knowing how or why hasn’t they had another job offer. They transmit absolutely everything, both in their body language and their verbal expression. They’re capable of performing tasks, but they don’t generate a good feeling because they don’t do what they’d like to do neither with clients nor with their co-workers.
  • The midfielder. They’re who balance and plans everything at the reception. They’re players. They control the times and the priorities according to the client type and the attributes of their co-workers. If they offer a loyalty card is because probably they’re going to sell it, if they offer a half board is because they know the client is hungry.

 

These profiles are sometimes the reflex of their superiors, who, by formation or experience, believe that the whole world must follow their patterns. Those superiors who (keeping a minimum order), allow every receptionist to exploit their best attributes, and, train them in those attributes they lack can accomplish in forming great teams.

Most hotels that have in their staff a bit of every kind of receptionist explained previously, barely approve in the rankings; those who don’t have a midfielder, need to improve; but those who have 3 nice ones, transmit safety and service quality from the reception itself that may imply the start of the success of a hotel.

 

6 tipos de recepcionistas que puedes encontrar en tu hotel

En Asiri estamos acostumbrados a visitar muchos hoteles, ya sea para realizar tareas comerciales, o simplemente cuando vamos como turistas, porque nos encanta viajar.

Y algo en los que nos fijamos muchísimo, y comentamos cuando nos reunimos después, es en los recepcionistas que encontramos. Podemos hacer, tras nuestra experiencia, una pequeña clasificación:

  • El técnico: Es como un robot. Por cómo se mueve por la recepción y por cómo habla. Totalmente programado para cumplir una tarea. Tiene todo en orden. Maneja las herramientas de gestión a la perfección pero carece de la empatía y calidez de quien está en un puesto de trabajo en el que se acoge a personas.
  • El majete: Simpático, agradable y acogedor. Suponemos que realiza bien sus tareas porque proyecta naturalidad y sencillez, pero no estamos seguros del todo. Pretende que el cliente esté tan satisfecho, que quizá peque de flexible. Y en ocasiones aprovecha su buena fe al excederse en sus peticiones y él se ve desbordado por no poder satisfacerlas.
  • El todoterreno: Hace de todo. Lo ves estresado con folios por todas partes, haciendo un check in mientras atiende una llamada de teléfono o pide un taxi. Pretende transmitir seguridad, pero consigue que ni quien está llegando al hotel ni quien está al otro lado del teléfono estén 100% seguros de que las gestiones estén bien hechas.
  • El charlatán: No para de hablar, ya sea para ofrecernos los mil servicios que ya conocemos que tiene el hotel y por los que no le hemos preguntado, o para vendernos extras que en ocasiones es evidente, que no necesitamos. Se nota a la legua que sus superiores le han marcado a fuego que debe “informar siempre” a la llegada del cliente de todos estos aspectos.
  • El infeliz: Es aquel que ha llegado ahí sin saber cómo o por qué no ha tenido otra alternativa. Transmite absolutamente todo, tanto en su lenguaje corporal como en su comunicación verbal. Es alguien que cumple porque es capaz, pero que no genera buen feeling porque no hace lo que le gusta ni con clientes ni con sus compañeros.
  • El mediocentro: Es quien equilibra y quien reparte juego en una recepción. Es el jugón. Controla los tiempos y las prioridades en función del tipo de cliente y de las cualidades de sus compañeros de trabajo. Si ofrece una tarjeta de fidelidad es porque la va a vender, y si ofrece una media pensión es porque sabe que el cliente viene con hambre.

 

Estos perfiles muchas veces son el reflejo de sus superiores, quienes por formación o por experiencia creen que todo el mundo debe seguir sus patrones. Aquellos que permiten que dentro de un orden mínimo, cada recepcionista explote sus mejores cualidades y le forme en las que no los son tanto, y así consiguen formar grandes equipos.

Los hoteles que tienen un poco de cada, que son la mayoría, aprueban por los pelos; los que no tienen mediocentro, necesitan mejorar; pero los que cuentan con 3 jugones, transmiten una seguridad y una calidad desde la propia acogida, que pueden hacer que el éxito de un hotel comience por ellos.

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