...

¿Cerrar el alojamiento en temporada baja o mantenerlo abierto? Cómo tomar la decisión con datos

cerrar tu alojamiento o permanecer abierto

La llegada de la temporada baja obliga a muchos hoteles, campings, hostels, resorts y alojamientos rurales a enfrentarse a una decisión que afecta directamente a su rentabilidad: ¿merece la pena permanecer abiertos o es mejor cerrar el alojamiento en temporada baja?

En muchos casos, la respuesta se toma por costumbre. “Siempre hemos cerrado de noviembre a marzo”, “entre semana no viene nadie” o “con esta ocupación no compensa abrir” son argumentos habituales. El problema es que ninguno de ellos permite saber realmente qué opción es más rentable.

La ocupación es importante, pero por sí sola dice poco. Un alojamiento puede trabajar con una ocupación relativamente baja y obtener margen si mantiene un buen precio medio y controla sus costes. Otro puede conseguir llenar más habitaciones o parcelas y, aun así, perder rentabilidad debido a descuentos excesivos, costes operativos elevados o una distribución demasiado dependiente de intermediarios.

La cuestión, por tanto, no debería ser únicamente si hay suficientes reservas para abrir. Conviene analizar cuánto cuesta permanecer abierto, qué ingresos necesitamos generar para cubrir ese coste y si existe demanda suficiente para conseguirlo de forma rentable.

Y ese último punto es especialmente importante. Si actualmente los números no salen, cerrar puede ser la decisión correcta. Pero antes de hacerlo merece la pena comprobar si el problema es realmente la ausencia de demanda o nuestra incapacidad para captarla.

La temporada baja no significa lo mismo para todos los alojamientos

Hablar de temporada baja como si fuera un periodo homogéneo puede llevar a conclusiones equivocadas. La estacionalidad de un camping de costa tiene poco que ver con la de un hostel urbano, un hotel rural, un establecimiento situado cerca de una estación de esquí o un resort orientado a familias.

cerrar el alojamiento en temporada baja desde la percepción de asiri marketing

Incluso dentro del mismo destino, dos alojamientos pueden comportarse de manera completamente diferente. Su propuesta de valor, el tipo de cliente al que se dirigen, los mercados emisores, su estructura de costes o su capacidad comercial condicionan mucho más la decisión que una media general de ocupación.

Los datos del mercado ayudan a entender el contexto. El INE, por ejemplo, publica periódicamente información sobre viajeros, pernoctaciones, establecimientos abiertos, ocupación, ADR y RevPAR. Turespaña, Eurostat o Exceltur también ofrecen información útil para analizar estacionalidad, demanda y comportamiento turístico.

Sin embargo, estos datos sirven para entender qué ocurre alrededor del negocio. La decisión final debe construirse sobre los números del propio alojamiento.

Antes de plantear un cierre temporal conviene analizar, como mínimo:

  • Ingresos previstos durante el periodo.
  • Ocupación y precio medio esperado.
  • Costes variables asociados a cada estancia.
  • Costes adicionales derivados de mantener el alojamiento operativo.
  • Costes que seguirían existiendo aunque el establecimiento cerrase.
  • Comisiones y costes de distribución.
  • Coste de captación de las reservas.
  • Demanda ya confirmada y demanda potencial.
  • Posibilidad real de generar negocio adicional.

El objetivo no debería ser mantener abierto el establecimiento a cualquier precio. El objetivo es determinar si existe un escenario razonable en el que permanecer abierto genere suficiente contribución al negocio.

El primer cálculo: cuánto cuesta realmente permanecer abierto

Uno de los errores más habituales consiste en utilizar el coste total del negocio para tomar esta decisión. Para comparar correctamente ambos escenarios necesitamos separar los costes que existirán igualmente de aquellos que aparecen o aumentan como consecuencia de permanecer abiertos.

Hay partidas que probablemente continuarán aunque el alojamiento permanezca cerrado durante varias semanas o meses: determinados alquileres o cuotas financieras, seguros, licencias, software, mantenimiento mínimo, parte de la estructura laboral o determinados contratos de servicios.

En cambio, abrir genera otra serie de costes relacionados directamente con la operación. Según el tipo de alojamiento pueden incluir personal de recepción, housekeeping, lavandería, climatización, restauración, limpieza de zonas comunes, suministros, amenities o mantenimiento adicional.

Por eso, una de las primeras preguntas debería ser sencilla:

¿Cuánto dinero adicional supone permanecer abierto frente a cerrar?

No existe una respuesta universal. Un hostel con una estructura operativa reducida puede necesitar relativamente poco volumen para justificar su apertura. Un resort con numerosas instalaciones, restauración y servicios asociados puede tener un punto de equilibrio mucho mayor.

Analizar esta diferencia permite trabajar con un escenario económico realista y evitar decisiones basadas únicamente en sensaciones.

Calcula el punto de equilibrio de la apertura

Una vez conocemos cuánto cuesta mantener el alojamiento operativo, el siguiente paso consiste en estimar cuánto negocio necesitamos generar para cubrirlo. Aquí tampoco basta con dividir los costes entre el precio medio de una habitación, cama o parcela. Una reserva genera ingresos, pero también tiene costes asociados.

Supongamos que una habitación se vende por 100 euros. De ese importe puede haber que descontar comisión de distribución, limpieza, lavandería, consumos, amenities, restauración incluida y otros costes variables. Si además hemos tenido que invertir en publicidad para conseguir esa reserva, también existe un coste de adquisición.

Lo que realmente nos interesa es conocer qué margen aporta cada estancia para cubrir la estructura operativa.

analizando datos para ver la rentabilidad de tu alojamiento

Imaginemos un alojamiento ficticio que estudia permanecer abierto durante tres meses de temporada baja. Abrir durante ese periodo supone aproximadamente 45.000 euros de costes adicionales respecto a permanecer cerrado. Si cada reserva aporta de media 150 euros después de descontar sus costes variables y comerciales, necesitaríamos alrededor de 300 reservas para cubrir esos 45.000 euros.

El cálculo real será más complejo. Habrá diferentes tarifas, duraciones de estancia, categorías, canales y costes. Pero la lógica es útil porque transforma el problema.

Ya no estamos pensando:

“Este invierno parece que tendremos poca ocupación.”

Estamos pensando:

“Necesitamos generar aproximadamente 300 reservas rentables para que permanecer abiertos tenga sentido.”

A partir de ahí podemos analizar si existe capacidad real para conseguirlas.

La ocupación importa, pero no debería decidirlo todo

Es comprensible que la ocupación sea uno de los primeros indicadores que mira cualquier alojamiento. Al fin y al cabo, habitaciones, camas, bungalows o parcelas vacías transmiten rápidamente una sensación de baja rentabilidad. Sin embargo, una mayor ocupación no garantiza necesariamente un mejor resultado económico.

Un establecimiento puede llenar más bajando mucho sus tarifas, ofreciendo descuentos permanentes o utilizando canales con elevados costes de intermediación. En ese caso aumenta el número de huéspedes, pero el margen generado por cada reserva puede reducirse significativamente.

Por eso conviene estudiar conjuntamente indicadores como:

  • Ocupación.
  • ADR o precio medio.
  • RevPAR cuando sea aplicable.
  • Margen por estancia.
  • Coste de adquisición.
  • Comisión por canal.
  • Ingresos adicionales generados durante la estancia.
  • Rentabilidad final por segmento y canal.

Este análisis es especialmente importante en temporada baja. Cuando existe menos demanda disponible, cada decisión de pricing y distribución tiene más impacto sobre la cuenta de resultados.

El objetivo no es llenar por llenar. Se trata de generar la combinación adecuada entre ocupación, precio y coste de captación.

Analiza primero la demanda que ya tienes

Una vez conocemos el volumen de negocio necesario para justificar la apertura, toca analizar cuánto podemos conseguir razonablemente sin cambiar nuestra estrategia.

El punto de partida deberían ser los datos del propio alojamiento. PMS, motor de reservas, channel manager, CRM, herramientas de analítica y plataformas publicitarias contienen información muy valiosa sobre lo ocurrido en años anteriores. Interesa revisar cómo se comportó el negocio durante los mismos meses:

  • Qué ocupación se consiguió.
  • Qué precio medio se alcanzó.
  • Qué días de la semana funcionaron mejor.
  • Qué mercados reservaron.
  • Qué segmentos tuvieron mejor comportamiento.
  • Qué canales aportaron las reservas.
  • Con cuánta anticipación se produjeron.
  • Cuál fue la estancia media.
  • Qué coste de captación tuvo cada reserva.

También merece la pena observar qué está ocurriendo en el momento actual. Las reservas futuras, el ritmo de pickup, las búsquedas dentro del motor de reservas, el tráfico web y el comportamiento de campañas pueden indicar si existe interés aunque todavía no se esté convirtiendo en ventas.

Este punto es especialmente interesante porque permite distinguir entre falta de demanda y falta de conversión. Si muchas personas buscan fechas pero pocas terminan reservando, el problema puede estar en el precio, las condiciones, la propuesta de valor, la web o el propio proceso de reserva.

Después hay que mirar qué ocurre en el destino

El histórico del alojamiento explica una parte de la realidad, pero no necesariamente lo que va a ocurrir durante la próxima temporada. Puede haber nuevos eventos, cambios en conectividad, modificación de rutas aéreas, apertura o cierre de competidores, nuevas propuestas turísticas o mercados que estén aumentando su interés por el destino.

También podemos analizar información procedente de búsquedas online, informes turísticos, evolución del destino y comportamiento competitivo. Lo importante es evitar una conclusión demasiado genérica como “en invierno no viene gente”. La pregunta correcta sería:

¿Qué personas viajan a nuestro destino durante estos meses y tenemos un producto adecuado para ellas?

Un alojamiento que durante el verano funciona principalmente con familias podría encontrar fuera de temporada demanda relacionada con parejas, deporte, gastronomía, empresas, grupos, teletrabajo, naturaleza o eventos. Eso no significa que todos estos segmentos sean válidos para todos los negocios. Precisamente el trabajo consiste en identificar aquellos donde existe una combinación razonable entre demanda, encaje de producto y rentabilidad.

La cifra clave: calcula cuánto negocio te falta

Este ejercicio ayuda mucho a convertir una decisión complicada en un problema más manejable. Supongamos que el análisis determina que permanecer abierto durante la temporada baja requiere generar 80.000 euros para alcanzar el nivel de rentabilidad esperado.

Con las reservas confirmadas, el comportamiento histórico y una previsión razonable de demanda, esperamos ingresar alrededor de 62.000 euros.

Tenemos una diferencia de 18.000 euros.

La pregunta deja entonces de ser “¿abrimos o cerramos?”.

La pregunta pasa a ser:

¿Existe alguna forma realista de generar esos 18.000 euros adicionales con suficiente margen?

analizando datos para identificar la rentabilidad de tu alojamiento

Si la respuesta es no, cerrar puede tener sentido. Pero si identificamos mercados, segmentos o acciones comerciales capaces de reducir esa diferencia con un coste asumible, tenemos un escenario completamente distinto.

Esta es una de las razones por las que la decisión no debería recaer únicamente en revenue, operaciones o marketing. Temporada baja es un problema transversal de negocio en el que deberían cruzarse costes, pricing, producto, distribución y captación.

Antes de cerrar, comprueba si existe demanda que todavía no estás captando

No tener reservas suficientes no significa necesariamente que la demanda no exista. Puede ocurrir que el alojamiento no esté siendo visible para determinadas búsquedas, que su distribución sea insuficiente, que la propuesta de valor no responda a lo que busca el viajero fuera de temporada o que todo el esfuerzo comercial esté concentrado en los segmentos que funcionan durante los meses de mayor ocupación.

En este punto conviene evitar soluciones automáticas. Lanzar una campaña de Google Ads, publicar más en Instagram o aplicar un descuento del 20 % no constituye por sí mismo una estrategia de desestacionalización.

Antes de invertir necesitamos saber qué queremos vender, a quién y por qué debería elegirnos durante esos meses.

Buscar otros segmentos puede cambiar el escenario

En temporada baja, el público que viaja puede ser diferente. Un establecimiento debe estudiar si puede resultar atractivo para segmentos que no forman parte de su cliente principal durante el verano.

Dependiendo del alojamiento y del destino pueden existir oportunidades relacionadas con grupos, empresas, reuniones, turismo deportivo, gastronomía, parejas, turismo senior, pequeños eventos, naturaleza, retiros o determinados mercados internacionales.

La clave está en validar la oportunidad antes de invertir. No tendría sentido construir un producto para teletrabajadores si el alojamiento tiene mala conectividad o si apenas existe demanda de larga estancia en la zona.

Desestacionalizar no significa intentar atraer a todo el mundo. Significa encontrar públicos cuya motivación de viaje coincida con lo que podemos ofrecer fuera de temporada.

A veces hay que cambiar el producto, no únicamente la promoción

Hay alojamientos cuya propuesta está muy ligada a una determinada época del año. En esos casos, aumentar la inversión publicitaria puede tener un recorrido limitado si el viajero no encuentra una razón suficientemente atractiva para desplazarse.

Aquí el trabajo puede empezar antes del marketing.

Una escapada gastronómica, un programa de bienestar, actividades en la naturaleza, eventos propios, experiencias con productores locales, propuestas deportivas o determinados paquetes pueden dar al viajero un motivo específico para reservar.

El producto debe construirse a partir de una oportunidad real, no al contrario.

Podemos resumirlo en tres pasos:

  1. Identificar una demanda o una necesidad.
  2. Diseñar una propuesta adecuada para ese público.
  3. Activar los canales necesarios para captarlo.

Invertir ese orden y crear paquetes esperando después descubrir quién puede comprarlos suele ser mucho menos eficiente.

Distribución: las OTAs pueden ayudar, pero hay que medir el margen

La temporada baja tampoco es el momento para plantear debates simplistas sobre reserva directa frente a intermediación. Las OTAs pueden ser una herramienta muy útil para acceder a mercados donde el alojamiento tiene poca notoriedad, captar demanda internacional o generar reservas incrementales que de otra manera no llegarían.

La cuestión es conocer el coste.

Una reserva intermediada puede seguir siendo rentable y tener mucho sentido comercial. El problema aparece cuando toda la estrategia depende de canales con costes elevados o cuando utilizamos descuentos y promociones acumuladas sin analizar el margen final.

Por eso conviene medir la contribución económica de cada canal y determinar cuál debe ser su papel durante los meses de menor demanda. La propia propuesta de Asiri para alojamientos trabaja precisamente sobre planificación, distribución, reserva directa, revenue y análisis de resultados, entendiendo estas áreas como partes de una misma estrategia comercial.

La reserva directa gana importancia cuando cada euro de margen cuenta

En temporada alta, una comisión puede quedar parcialmente compensada por el volumen y por tarifas elevadas. En meses más débiles, ese coste puede tener un peso mucho mayor. Por eso mejorar el canal directo puede modificar el punto de equilibrio.

No se trata únicamente de conseguir más reservas desde la web. También debemos conseguir que el usuario tenga motivos suficientes para reservar directamente y que el proceso sea sencillo.

Aquí entran factores como el posicionamiento SEO, las campañas de marca, el diseño y la usabilidad de la web, el motor de reservas, las condiciones comerciales, el remarketing, el email marketing, el CRM o la fidelización. Una estrategia de reserva directa bien trabajada permite recuperar margen y controlar mejor la relación con el cliente, algo especialmente valioso cuando estamos intentando hacer rentable un periodo de demanda reducida.

Esta relación entre captación, conversión, medición y rentabilidad forma parte del posicionamiento de Asiri como agencia especializada en negocios turísticos, no como proveedor de acciones digitales aisladas.

Revenue management no significa bajar precios hasta conseguir reservas

Cuando cae la demanda, bajar tarifas parece una respuesta lógica. Algunas veces será necesario ajustar precios, pero utilizar el descuento como solución permanente puede empeorar el problema. Si reducimos demasiado el ADR, necesitaremos muchas más reservas para cubrir la misma estructura de costes. Y si esas reservas llegan además a través de canales con comisiones elevadas, la rentabilidad puede deteriorarse todavía más.

Revenue management debería ayudarnos a entender cómo responde la demanda y qué combinación de precio, restricciones, estancia, anticipación, segmento y canal resulta más eficiente.

En temporada baja pueden tener sentido determinadas promociones, tarifas específicas o paquetes, pero deberían responder a un objetivo concreto. El precio debe utilizarse para gestionar la demanda, no para sustituir una estrategia comercial inexistente.

Si te faltan reservas, concreta cuántas necesitas

Una de las mejores formas de aterrizar todo este trabajo consiste en convertir la brecha económica en objetivos comerciales. Volvamos al ejemplo anterior. Nuestro alojamiento necesita 300 reservas durante el periodo y la previsión actual indica que conseguiremos aproximadamente 230.

Necesitamos generar otras 70.

A partir de ahí podemos repartir el objetivo entre distintas oportunidades. Quizá parte pueda proceder de antiguos clientes mediante CRM y email marketing. Otra parte puede llegar mediante campañas. Tal vez exista oportunidad en grupos o en acuerdos con empresas. O puede que sea necesario mejorar el canal directo para recuperar margen suficiente.

La conversación deja de ser “necesitamos hacer más marketing” y pasa a cuestiones bastante más útiles:

  • ¿Qué segmentos podrían aportar esas reservas?
  • ¿Qué canales utilizaríamos para alcanzarlos?
  • ¿Cuánto podemos invertir en captación?
  • ¿Qué margen nos dejaría cada reserva?
  • ¿Qué volumen puede aportar razonablemente cada acción?
  • ¿En qué plazo podemos conseguir resultados?
  • ¿Qué acciones son estructurales y cuáles pueden activarse a corto plazo?

El marketing empieza entonces a tener una relación clara con la cuenta de resultados.

No invertimos simplemente para conseguir visibilidad. Invertimos porque necesitamos cubrir una diferencia económica concreta y sabemos cuánto podemos permitirnos pagar para hacerlo.

Abrir o cerrar no son las únicas opciones

Otro error habitual consiste en tratar la decisión como si solo existieran dos alternativas: mantener todo el establecimiento operativo o cerrar completamente. Según el modelo de negocio pueden existir soluciones intermedias capaces de reducir el punto de equilibrio.

Un hotel puede concentrar determinados servicios. Un camping puede limitar zonas disponibles. Un alojamiento puede reforzar fines de semana y reducir actividad entre semana. Otros negocios pueden trabajar principalmente con grupos o eventos bajo reserva previa.

Entre las alternativas que merece la pena analizar encontramos:

  • Apertura únicamente durante determinados días.
  • Reducción temporal del inventario operativo.
  • Concentración de huéspedes en determinadas zonas o edificios.
  • Adaptación de horarios y servicios.
  • Apertura específica para grupos y eventos.
  • Concentración del esfuerzo comercial en periodos concretos.
  • Revisión de procesos y costes operativos.

Naturalmente, cualquier decisión debe respetar los compromisos laborales, contractuales y administrativos del establecimiento.

Pero desde el punto de vista empresarial el razonamiento es importante: a veces no necesitamos generar mucha más demanda; necesitamos reducir el volumen de demanda necesario para ser rentables.

Tres escenarios posibles después del análisis

Una evaluación seria de temporada baja no debería estar diseñada para justificar de antemano una decisión. Si el diagnóstico siempre concluye que debemos permanecer abiertos, probablemente estamos haciendo mal el análisis. Lo razonable es que puedan aparecer tres escenarios.

1. Permanecer abierto ya resulta rentable

La demanda prevista permite cubrir los costes operativos y alcanzar un margen satisfactorio.

En ese caso, el objetivo pasa a ser optimizar el resultado mediante pricing, distribución, reserva directa, conversión y control de costes.

2. Actualmente no resulta rentable, pero existe demanda potencial

Este es el escenario que más trabajo requiere. Sabemos cuánto negocio necesitamos generar y hemos identificado públicos, canales o productos capaces de reducir esa brecha. Entonces puede tener sentido diseñar un plan específico de temporada baja con inversión, calendario y objetivos.

Permanecer abierto deja de ser una apuesta basada en la esperanza de recibir reservas.

Se convierte en una decisión apoyada por una estrategia comercial.

3. No existe suficiente demanda rentable

Esta posibilidad también debe contemplarse. Puede ocurrir que, después de analizar costes, demanda, mercados, distribución y capacidad comercial, descubramos que conseguir las reservas necesarias exigiría una inversión demasiado elevada o una reducción de precios incompatible con la rentabilidad.

En ese escenario, cerrar temporalmente puede ser la mejor decisión.

No todos los periodos ni todos los alojamientos tienen que ser rentables operando durante doce meses.

Cerrar tampoco significa desaparecer del mercado

Decidir cerrar temporalmente no debería implicar dejar de trabajar comercialmente hasta la reapertura. De hecho, esos meses pueden ser especialmente útiles para corregir algunas de las razones que han provocado el cierre.

Es posible revisar la web y el motor de reservas, trabajar contenidos y posicionamiento SEO, desarrollar nuevos productos, mejorar la base de datos, preparar automatizaciones, analizar distribución, revisar fotografías, cerrar acuerdos comerciales o preparar campañas con suficiente antelación.

Porque existe una diferencia importante entre cerrar operativamente y cerrar comercialmente. Si durante varios meses dejamos de comunicar, posicionarnos y captar demanda futura, cuando llegue la siguiente temporada baja estaremos probablemente ante el mismo problema.

El análisis debería empezar meses antes

Una estrategia de temporada baja difícilmente puede improvisarse cuando ya ha caído la ocupación.

Algunas acciones pueden generar resultados en pocas semanas, pero otras necesitan bastante más recorrido. El SEO requiere tiempo. Construir nuevos segmentos requiere aprendizaje. Captar grupos implica anticipación. Los acuerdos comerciales no se cierran de un día para otro. Y un producto nuevo necesita validación y promoción.

Por eso conviene comenzar el análisis con suficiente antelación. El histórico, el ritmo de reservas, la demanda futura y los costes previstos deberían permitir identificar meses antes si existe una brecha importante respecto al punto de equilibrio.

Cuanto antes la detectemos, mayor será nuestro margen para trabajar sobre ella sin depender exclusivamente de descuentos o campañas de última hora.

Qué deberías saber antes de decidir si cerrar tu alojamiento

Antes de tomar una decisión, la dirección del establecimiento debería ser capaz de responder con cierta precisión a estas preguntas:

  • ¿Cuánto cuesta mantener el alojamiento abierto durante ese periodo?
  • ¿Qué costes seguiríamos soportando si cerramos?
  • ¿Cuál es nuestro punto de equilibrio operativo?
  • ¿Qué ocupación y ADR necesitamos para alcanzarlo?
  • ¿Qué demanda tenemos ya confirmada?
  • ¿Qué podemos prever a partir de nuestro histórico?
  • ¿Existe demanda adicional en el destino?
  • ¿Qué segmentos podemos captar de manera realista?
  • ¿Qué margen deja cada canal?
  • ¿Cuánto podemos invertir para conseguir una reserva adicional?
  • ¿Podemos reducir el coste operativo sin perjudicar la experiencia?
  • ¿Existe un modelo de apertura parcial más eficiente?
  • ¿Qué acciones comerciales necesitamos activar y con qué antelación?

Si varias de estas respuestas todavía son desconocidas, probablemente la decisión de cerrar o permanecer abierto necesita algo más de análisis.

infografía abrir o cerrar alojamiento temporada baja

Entonces, ¿merece la pena cerrar el alojamiento en temporada baja?

No existe un porcentaje de ocupación universal que determine cuándo debe cerrar un hotel, un camping o un hostel. La respuesta depende de la estructura de costes, el ADR, el margen por reserva, la distribución, la demanda del destino, los segmentos disponibles, la capacidad comercial y las alternativas operativas de cada establecimiento.

Habrá casos en los que mantener abierto sea rentable. En otros, cerrar temporalmente será la opción más sensata. Y habrá alojamientos donde el negocio actual no justifique la apertura, pero sí exista suficiente demanda potencial como para cambiar esa situación. Ese último escenario merece especialmente un análisis riguroso.

Porque si el alojamiento necesita 70 reservas adicionales para alcanzar su punto de equilibrio, el problema ya no es simplemente “la temporada baja”. Tenemos un objetivo concreto sobre el que trabajar con revenue, distribución, reserva directa, producto, marketing y comercialización.

En Asiri Marketing trabajamos con alojamientos precisamente desde esa visión conjunta: analizar el negocio, detectar oportunidades y conectar marketing, comercialización, revenue y medición con la rentabilidad real del establecimiento. La filosofía de la marca parte de decisiones medibles y de propuestas adaptadas a cada negocio turístico, evitando acciones genéricas desconectadas de resultados.

Antes de asumir que cerrar es la única alternativa, merece la pena responder a una última pregunta: ¿El alojamiento no puede ser rentable durante la temporada baja o todavía no hemos construido la estrategia necesaria para conseguirlo?

Reducir dependencia booking

Preguntas frecuentes sobre cerrar un alojamiento en temporada baja

¿Qué ocupación necesita un hotel para ser rentable en temporada baja?

No existe un porcentaje válido para todos los hoteles. La ocupación necesaria depende del precio medio, los costes operativos, los costes variables, las comisiones de distribución y otros ingresos del establecimiento. Dos hoteles con la misma ocupación pueden tener niveles de rentabilidad completamente distintos.

¿Es mejor cerrar un hotel cuando hay poca ocupación?

No necesariamente. La decisión debería comparar el resultado económico de mantener el establecimiento abierto frente al escenario de cierre. Si la actividad genera suficiente margen para cubrir los costes incrementales puede tener sentido permanecer abierto incluso con una ocupación relativamente baja.

¿Cómo aumentar las reservas en temporada baja?

El primer paso consiste en identificar qué demanda existe realmente. Después pueden trabajarse nuevos segmentos, productos específicos, distribución, reserva directa, SEO, campañas, CRM, email marketing, grupos, acuerdos comerciales o fidelización. La combinación adecuada dependerá de cada alojamiento.

¿Hay que bajar precios en temporada baja?

No siempre. Reducir precios puede estimular determinada demanda, pero también reduce el margen y puede obligar al alojamiento a vender mucho más para cubrir sus costes. Cualquier ajuste debería formar parte de una estrategia de revenue management y no utilizarse como respuesta automática a una ocupación baja.

¿Las OTAs ayudan a desestacionalizar?

Pueden ayudar a acceder a mercados, aumentar visibilidad y generar demanda incremental. Su conveniencia depende del coste de distribución y de la rentabilidad final de las reservas que generan. La estrategia debería buscar un equilibrio razonable entre intermediación y canal directo.

¿Cuándo debería preparar un alojamiento su temporada baja?

Lo recomendable es comenzar con meses de antelación. Cuanto antes se detecte la diferencia entre la demanda prevista y el punto de equilibrio, mayor será el margen disponible para trabajar nuevos segmentos, producto, posicionamiento, campañas y acuerdos comerciales.

Auditor de Negocio Digital especializado en turismo

Auditoría GEO

APROVECHA NUESTRA HERRAMIENTA GRATUÍTA PARA CONOCER LA SITUACIÓN DE TU WEB RESPECTO A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL